Muladhara es el primer chakra, también conocido como chakra raíz. Se encuentra simbólicamente en la base de la columna vertebral y está relacionado con nuestras raíces, el sentido de seguridad, la estabilidad y la conexión con la tierra.
Su nombre procede del sánscrito: mula, que significa «raíz», y adhara, que significa «soporte» o «base».
Ubicación y significado
Desde el punto de vista anatómico, se sitúa en la zona del plexo sacrococcígeo, en relación con la región del periné, entre el ano y los genitales.
Según la tradición tántrica, Muladhara constituye la base de los tres nadis o canales energéticos principales y se considera el asiento de la kundalini, la energía vital representada simbólicamente como una serpiente dormida. Según esta tradición,
cuando la kundalini despierta, asciende por la columna vertebral y favorece un proceso de expansión de la conciencia.
Su representación
Muladhara se representa como una flor de loto roja de cuatro pétalos, con un cuadrado amarillo en su centro, símbolo del elemento tierra.
También aparece representado mediante un elefante, asociado a la fuerza, la estabilidad, la firmeza y la capacidad de permanecer enraizados.
Color: rojo
Elemento: tierra
Nota musical: Do
Bija mantra: Lam
Sentido: olfato, relacionado simbólicamente con la supervivencia y la percepción del entorno.
Órganos y zonas relacionadas
Tradicionalmente, Muladhara se relaciona con aquellas estructuras y funciones vinculadas al soporte, la estabilidad y la eliminación:
- El esqueleto, que proporciona soporte al cuerpo.
- Dientes y uñas.
- Intestino grueso y procesos de eliminación.
- Glándulas suprarrenales, relacionadas con la respuesta de supervivencia y el estrés.
- Pies, tobillos, piernas y rodillas.
- Suelo pélvico.
Función
Muladhara está relacionado con la supervivencia, la seguridad, la estabilidad, la confianza y el arraigo.
Su afirmación esencial es:
«Yo soy».
Cuando este chakra se encuentra en equilibrio, podemos sentirnos más conectados con la realidad, centrados, seguros, estables y con una mayor sensación de confianza y arraigo. También podemos experimentar una relación más equilibrada con nuestras necesidades básicas y con los procesos de eliminación.
Cuando existe un desequilibrio, pueden aparecer miedo, inseguridad, sensación de inestabilidad o dificultad para sentirnos sostenidos por la vida. Desde la perspectiva tradicional de los chakras, también puede asociarse a una menor sensación de vitalidad, resistencia y fortaleza física o mental.
Trabajar Muladhara nos invita, por tanto, a volver a lo esencial: sentir nuestras raíces, reconocer aquello que nos sostiene y construir una base firme desde la que avanzar.

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