Yoga y bienestar

12 meses, 12 asanas: Savasana

POSTURA DEL CADAVER

Sava significa «cadáver» y asana, «postura».

REALIZACIÓN

Siéntate en el suelo con las piernas estiradas frente a ti y los brazos paralelos al cuerpo.

Ve descendiendo lentamente hasta tumbarte, apoyando la espalda vértebra a vértebra sobre el suelo.

Separa ligeramente las piernas, algo más que la anchura de las caderas, y aleja un poco los brazos del cuerpo, dejando las palmas de las manos hacia arriba para que los hombros puedan relajarse completamente.

La cabeza descansa sobre el suelo con la barbilla ligeramente dirigida hacia el pecho, evitando que quede elevada hacia atrás.

Los pies permanecen relajados y caen suavemente hacia los lados.

Una vez acomodada en la postura, puedes contraer ligeramente los glúteos durante unos segundos y volver a relajarlos para favorecer que el sacro descanse plenamente sobre el suelo.

Respira de forma natural por la nariz y realiza un recorrido mental por todo el cuerpo, desde los pies hasta la cabeza, soltando cualquier tensión que encuentres.

Beneficios

  • Produce un profundo efecto relajante.
  • Calma el sistema nervioso y relaja la musculatura después de la práctica de asanas.
  • Reduce el estrés y la ansiedad.
  • Ayuda a disminuir la tensión arterial.
  • Mejora la calidad del sueño y puede contribuir a aliviar el insomnio.
  • Favorece que el cuerpo integre todos los beneficios de la práctica física.

Contraindicaciones y adaptaciones

Savasana es una postura muy segura y accesible para prácticamente cualquier persona, ya que no requiere esfuerzo físico. Sin embargo, existen algunas adaptaciones que pueden hacerla todavía más cómoda.

Embarazo: especialmente durante los últimos meses, no es recomendable permanecer mucho tiempo boca arriba, ya que el peso del bebé puede comprimir la vena cava. En este caso, lo más adecuado es descansar sobre el lado izquierdo con una almohada entre las rodillas.

Dolor lumbar o hernia discal: puede resultar incómodo permanecer con las piernas completamente estiradas. Colocar un cojín o una manta doblada debajo de las rodillas ayuda a aliviar la tensión lumbar.

Problemas respiratorios o cervicales: elevar ligeramente la cabeza y el torso con una manta doblada puede hacer que la postura resulte mucho más confortable.

Historia

Savasana aparece ya descrita en antiguos textos del yoga como una herramienta para aquietar la mente y liberar el estrés. Tanto los Yoga Sutras de Patanjali como el Hatha Yoga Pradipika destacan su capacidad para favorecer un estado de profunda relajación y preparar la mente para la meditación.

Con el paso del tiempo se ha convertido en una de las posturas más populares del yoga y suele utilizarse al final de la práctica para permitir que el cuerpo y la mente integren todos sus beneficios.

No obstante, también puede realizarse al comienzo de una sesión para dejar atrás el ritmo del día, conectar con la respiración y preparar el cuerpo para la práctica, o incluso a mitad de la clase como transición entre secuencias más intensas y otras más suaves.

Según la tradición hindú, se cuenta que el dios Shiva utilizaba Savasana para alcanzar estados de profunda meditación y conexión con lo divino. Una de las leyendas narra que, gracias a esa meditación, logró vencer al demonio Ravana y restablecer el equilibrio del universo.

Otra historia, recogida en el Ramayana, relata que Lakshmana permaneció tendido en un estado de profundo descanso tras resultar herido en combate. Ese descanso reparador permitió que recuperara sus fuerzas y sanara.

Quizá por eso muchos consideran que Savasana es la postura más difícil de todas. No porque exija fuerza o flexibilidad, sino porque nos invita a permanecer completamente inmóviles, con el cuerpo relajado y la mente despierta. Requiere paciencia, presencia y la capacidad de dejar que los pensamientos se aquieten poco a poco.


Y tú…

¿Qué te parece Savasana?

¿Es una de tus posturas favoritas o, por el contrario, es la que más te cuesta practicar?

¡Cuéntamelo! Me encantará leerte.


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